“ENBICIATE”,
reza un cartel colgado en la entrada de la UPSA.
Después
de unos pocos días de no saber qué onda con el cartel, en los cuales primero
sufrí un shock visual ante el extraño fenómeno ortográfico de ver una ene antes
de una be en la misma palabra, y luego fui cultivando una sensación de que,
fuera lo que fuera el evento o movimiento, si tenía que ver con la universidad
y las bicicletas –más específicamente, con su uso-, no saldría del todo bien,
finalmente me enteré de qué va el asunto.
Resulta
que un grupo de estudiantes de la Beca Fundación tuvieron la iniciativa de
programar un día para que, quienes desearan, dejen a un lado los vehículos
motorizados por un momento y pedaleen hasta la U.
Maravilloso.
Lo
cierto es que desde que dejé el colegio no hago tanta actividad física como
entonces, cuando Educación Física era mi gran tortura todas las semanas. Y no
creo ser la única.
Esta
iniciativa es, a mis ojos, un sano intento de promover la actividad física
entre los miembros de la comunidad UPSA. Y qué mejor forma de hacerlo que en el
medio de transporte, así de paso nos amigamos un rato con el medio ambiente,
hacemos algo eco-amigable y nos sentimos fuera de ese grupo de personas que
contribuyen al calentamiento global .
Bien,
hay que darse palmaditas en la espalda por tal ocurrencia.
Yo,
sin embargo, no voy a participar, porque ni tengo bicicleta ni sé conducirla.
Aun
si esto no fuera así -y la U se encargara de proveer bicicletas a quienes
desean participar-, carezco de la resistencia física necesaria para aguantar un
tramo de más de diez cuadras –nuevamente, no creo ser la única en tal estado-.
E
incluso si fuera deportista, tampoco me sumaría, porque lastimosamente, Santa
Cruz no está hecha para andar en bicicleta.
Ese
medio de transporte lo veo más peligroso que ir en auto, porque aquí la gente
no respeta.
Los
micreros que conducen rápido y furioso, los conductores que se pasan en rojo,
son realidades que poco me animan a exponerme en un aparato que se ve pequeño y
frágil al lado de los micros.
Antes
de pretender cambiar nuestro medio de transporte, habría que cambiar la
educación y las costumbres y hábitos diarios de los ciudadanos, y adaptar las
vías públicas y las instalaciones de la UPSA para facilitar realmente el uso de
la bici.
Hasta
entonces, veo difícil el “enbiciarse”.

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