jueves, 11 de diciembre de 2014

Las historietas en Bolivia

Los comics o historietas, como prefieras llamarlos, son un formato para narrar historias de la misma manera que los son las películas o los libros. De la misma manera que estos otros formatos tienen sus adeptos, autores, productores, editores, comercializadores, críticos y detractores los comics también los tienen. A nivel mundial la cultura de los comics ha sido asimilada primero a través de series de televisión, tanto tradicionales como animadas, y seguidamente a través de películas. La historieta un formato que debido a su  naturaleza podría  haber desaparecido dado que muchos de sus personajes icónicos se han abierto camino en otros formatos con gran éxito. Se le puede considerar retro y hasta anticuado de la misma manera que el periódico escrito o la radio, que fueron sentenciados a muerte hace muchos años y siguen vigentes. Y de la misma manera que estos dos medios tiene que haber algo en las historitas que mantiene  a tantos adeptos contentos y hambrientos de más. Quede claro que cada formato le debe su subsistencia a factores totalmente distintos del comportamiento y de psicología del ser humano. La manera más fácil de explicarlo es que de la misma manera que los libros son diferentes a las películas o el fernet  del ron, la manera en que las historietas nos cuentan, secretos, sueños, viajes, historias, verdades y casualidades tiene un gusto especial, su propio ritmo. Y es así como la primera historieta un niño fanático de la trilogía “Batman” de  Christopher Nolan  puede ser la última o abrirle la puerta a un mundo totalmente nuevo con historias que no encontrara en ningún otro ni degustara de la misma manera.
Cafe Comic Centro Simon I Patiño

Todo esto es muy bello pero qué pasa con la historieta aquí donde el diablo perdió el poncho. Cuál es la situación, falta oferta, publico, autores, mercado, industria, qué es eso que le falta a la historieta para jugar un papel protagónico aquí en Bolivia.

Atraviesas la puerta de vidrio del Centro Cultural Simón I Patiño, que se encuentra en la calle independencia  89 esquina Suarez de Figueroa, revocado con adobe el edificio hace recuerdo a la fachada de la catedral pero sus amplias ventanas le dan un aire de arte moderno. Atraviesas la puerta y a la derecha están los expositores de la X semana del Comic y  a la izquierda está el café comic donde se puede leer historietas nacionales e internacionales de manera gratuita. Los pisos superiores aguardan el momento para acoger a las personas que asistirán a charlas y talleres. La gente cruza la misma puerta de cristal, compra aquí, pregunta halla, se sienta en el café, sube las gradas.

“Siempre ha sido un jovi que he tenido desde chico antes era difícil conseguirlos por que la única suerte era cuando salías o alguien viajaba te traía uno o dos  porque a la venta a aquí siempre han sido difícil de conseguir… A mí me encanta Batman, fanático de Batman y de uno que se llama Sandman que es un comic para los que no les gusta muchos los superhéroes, les puede encantar Sandman”
Sergio Flores dueño de Central Comics
De esta manera se refiere Sergio Flores Maldonado, propietario de la nueva tienda Central Comics, a su experiencia en el pasado como joven  aficionado a las historietas. Es un joven empresario con mucho amor por su emprendimiento y comprende que es un mercado difícil pero continúa con ánimo. En respuesta a la pregunta responde: “La oferta hay, falta un poco la demanda, que la gente se anime. Hay algunos que no se animan a empezar, una vez que ya empezás te agarra”

Marco Toxico tras su nuevo trabajo.

Luego un personaje barbudo y profético hace su aparición, es el autor Marco Antonio Guzmán  que se da  a conocer en su trabajo como Marco Toxico.

“En general en Bolivia lo que te puedo decir  es que el panorama de la historieta ha tenido un subidón en el 2003 al 2007 grande  y luego bajo y ahora comenzó a estabilizarse. Creo que es bueno que haya muchos autores publicando, no hubo editoriales que capitalicen todo interés de la población en la historieta nacional…  Siento que no habido el segundo paso que aprovechando el boom, es como que hubiera un boom de músicos de jazz y no hubiera disqueras que lo comercialice, que muestre y haga que su trabajo llegue más haya. sin ese paso es difícil que los autores  lleguen a considerar algo constante en su misma obra, y no puedes auto editarte toda la vida… mira hay autores y hay publico… si falta un pequeño giro, que sea publicado, que sean accesibles por ejemplo mira  si le preguntas a los escritores de acá igual el trato con las editoriales es draconiano les editan un libro les dan 5 ejemplares  y les dicen buena suerte pero aun así siendo que es un trato de mierda los autores logran sacar algo de eso… siento que muchos autores que se dedicaban a la historieta y eran muy buenos han terminado haciendo otra cosa en La Paz  casi todo el mundo está haciendo animación”
Después dar ese pantallazo sobre la situación historieta desde el punto de vista de un autor prolífico, el Doctor Toxico es transportado por las escaleras para presentar su último trabajo y más tarde  dar un taller en los pisos superiores.

La respuesta a la pregunta no se puede aclarar, no porque no se pueda investigar más sino porque el escenario no se ha dado, nadie ha corrido el riesgo. Hay autores bolivianos y hay un público en crecimiento. Pero nadie quiere dar ese salto de fe y apostar por este formato por la falta de precedentes y la estreches de mirada. Es un formato que puede ser explorado y explotado por los bolivianos. Pero mientras nadie se anime a dar el siguiente paso, la espera aguarda.






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