Los comics o historietas, como
prefieras llamarlos, son un formato para narrar historias de la misma manera
que los son las películas o los libros. De la misma manera que estos otros formatos
tienen sus adeptos, autores, productores, editores, comercializadores, críticos
y detractores los comics también los tienen. A nivel mundial la cultura de los
comics ha sido asimilada primero a través de series de televisión, tanto
tradicionales como animadas, y seguidamente a través de películas. La historieta
un formato que debido a su naturaleza
podría haber desaparecido dado que
muchos de sus personajes icónicos se han abierto camino en otros formatos con
gran éxito. Se le puede considerar retro y hasta anticuado de la misma manera
que el periódico escrito o la radio, que fueron sentenciados a muerte hace
muchos años y siguen vigentes. Y de la misma manera que estos dos medios tiene
que haber algo en las historitas que mantiene
a tantos adeptos contentos y hambrientos de más. Quede claro que cada
formato le debe su subsistencia a factores totalmente distintos del
comportamiento y de psicología del ser humano. La manera más fácil de
explicarlo es que de la misma manera que los libros son diferentes a las películas
o el fernet del ron, la manera en que las
historietas nos cuentan, secretos, sueños, viajes, historias, verdades y
casualidades tiene un gusto especial, su propio ritmo. Y es así como la primera
historieta un niño fanático de la trilogía “Batman” de Christopher Nolan puede ser la última o abrirle la puerta a un
mundo totalmente nuevo con historias que no encontrara en ningún otro ni
degustara de la misma manera.
| Cafe Comic Centro Simon I Patiño |
Todo esto es muy bello pero qué
pasa con la historieta aquí donde el diablo perdió el poncho. Cuál es la
situación, falta oferta, publico, autores, mercado, industria, qué es eso que
le falta a la historieta para jugar un papel protagónico aquí en Bolivia.
Atraviesas la puerta de vidrio
del Centro Cultural Simón I Patiño, que se encuentra en la calle
independencia 89 esquina Suarez de
Figueroa, revocado con adobe el edificio hace recuerdo a la fachada de la
catedral pero sus amplias ventanas le dan un aire de arte moderno. Atraviesas
la puerta y a la derecha están los expositores de la X semana del Comic y a la izquierda está el café comic donde se
puede leer historietas nacionales e internacionales de manera gratuita. Los
pisos superiores aguardan el momento para acoger a las personas que asistirán a
charlas y talleres. La gente cruza la misma puerta de cristal, compra aquí,
pregunta halla, se sienta en el café, sube las gradas.
“Siempre ha sido un jovi que he
tenido desde chico antes era difícil conseguirlos por que la única suerte era
cuando salías o alguien viajaba te traía uno o dos porque a la venta a aquí siempre han sido
difícil de conseguir… A mí me encanta Batman, fanático de Batman y de uno que
se llama Sandman que es un comic para los que no les gusta muchos los superhéroes,
les puede encantar Sandman”
| Sergio Flores dueño de Central Comics |
De esta manera se refiere Sergio
Flores Maldonado, propietario de la nueva tienda Central Comics, a su
experiencia en el pasado como joven aficionado a las historietas. Es un joven empresario
con mucho amor por su emprendimiento y comprende que es un mercado difícil pero
continúa con ánimo. En respuesta a la pregunta responde: “La oferta hay, falta
un poco la demanda, que la gente se anime. Hay algunos que no se animan a
empezar, una vez que ya empezás te agarra”
| Marco Toxico tras su nuevo trabajo. |
Luego un personaje barbudo y
profético hace su aparición, es el autor Marco Antonio Guzmán que se da
a conocer en su trabajo como Marco Toxico.
“En general en Bolivia lo que te
puedo decir es que el panorama de la
historieta ha tenido un subidón en el 2003 al 2007 grande y luego bajo y ahora comenzó a estabilizarse.
Creo que es bueno que haya muchos autores publicando, no hubo editoriales que
capitalicen todo interés de la población en la historieta nacional… Siento que no habido el segundo paso que
aprovechando el boom, es como que hubiera un boom de músicos de jazz y no
hubiera disqueras que lo comercialice, que muestre y haga que su trabajo llegue
más haya. sin ese paso es difícil que los autores lleguen a considerar algo constante en su
misma obra, y no puedes auto editarte toda la vida… mira hay autores y hay
publico… si falta un pequeño giro, que sea publicado, que sean accesibles por
ejemplo mira si le preguntas a los escritores
de acá igual el trato con las editoriales es draconiano les editan un libro les
dan 5 ejemplares y les dicen buena
suerte pero aun así siendo que es un trato de mierda los autores logran sacar
algo de eso… siento que muchos autores que se dedicaban a la historieta y eran
muy buenos han terminado haciendo otra cosa en La Paz casi todo el mundo está haciendo animación”
Después dar ese pantallazo sobre
la situación historieta desde el punto de vista de un autor prolífico, el
Doctor Toxico es transportado por las escaleras para presentar su último
trabajo y más tarde dar un taller en los
pisos superiores.
La respuesta a la pregunta no se
puede aclarar, no porque no se pueda investigar más sino porque el escenario no
se ha dado, nadie ha corrido el riesgo. Hay autores bolivianos y hay un público
en crecimiento. Pero nadie quiere dar ese salto de fe y apostar por este
formato por la falta de precedentes y la estreches de mirada. Es un formato que
puede ser explorado y explotado por los bolivianos. Pero mientras nadie se
anime a dar el siguiente paso, la espera aguarda.
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