jueves, 11 de diciembre de 2014

Pacoman

Tú eres un boliviano estándar o eso es lo que crees mientras creces. Te crees representativo de la mayoría. Compartes sueños  y ambiciones con mucho de tus compatriotas, cosas como querer  ser presidente  de la república o poder beber todo lo que hay en la mesa y seguir en pie mientras tus amigos y parientes bailan como trompos. Y resulta que un dia te das cuenta que  ser presidente de la republica que ya no es república o ser el más tako de todos los bolivianos no es lo que quieres. Ambos te implicarían mucho trabajo y dolores de cabezas, sin mencionar que te pueden matar. Entonces es cuando con los pies en la tierra y tu trago favorito bajo el brazo, decides mandar al diablo la política y sentarte a resolver los problemas discutiendo en un bar. Con un vaso siempre en la mano y tu discurso bien claro esperando a que un desprevenido se siente a conversar. los abortos, drogadictos, huérfanos,  asesinos , violadores, el precio del pan, el cambio del dólar, la línea de cebra, las malditas motocicletas , los micreros corredores F1, la basura, el comercio informal, el alcantarillado, la conexión de gas, el mediterreanismo , la corrupción, la educación, nuestra nación tú, tienes la soluciona a todo esto y más, solo te hace falta alguien que te escuche y sepa que tú sabes mejor que nadie  como solucionar los problemas de tu país.

Y así pasan tus días, sabiéndote mejor que los demás. Conduciendo tu auto por las calles de tu cuidad, orgulloso de nunca haber sido multado. Sonriendo como en la foto de tu licencia para conducir. Licencia que compraste. Pagaste una cantidad un tanto indecente para la mayoría de los bolivianos que deben vivir con el salario mínimo pero aun así solo es el doble de lo que te hubiera costado conseguirla por medios normales. Un amigo de la colegio te hizo el contacto con un “Paquito” del tránsito que  en sus ratos libres, que son la mayoría del tiempo, se dedica a tramitar ágilmente los documentos que son necesarios para que cualquiera como tu pueda ir al SEGIP y conseguir su licencia para conducir en no más de tres horas. Abonaste un monto al principio, tu amigo de intermediario sacó una tajada. Te equivocaste en tu tipo de sangre y debiste llamar a tu madre para que te hiciera recuerdo. El trámite se atraso una semana. Abonaste la otra mitad y recogiste tus papeles, antecedentes penales de tránsito, examen médico y lo más importante tu examen de conducir aprobado con la nota mínima. Ni siquiera sabias conducir pero tu papi te daría el auto para practicar.

A medida que pasaban los días te volvías más diestro con tu auto, y pasaste de un conductor mediocre a uno decente. Adelantas a los micros y camiones. Cruzas las calles con autoridad. Nunca cometes infracciones. Respetas el semáforo en rojo, solo en rojo. Y de esa manera nunca te multaron. Los pacos te paran y en un intercambio incomodo de palabras les demuestras que todo en orden y te vas tranquilo.
Y así como si nada un dia das una vuelta a la izquierda, ves que hay un semáforo para doblar en ese sentido. Tu tranquilo, avanzas 100 metros y los pacos que te detienen. Sacas tu 100% autentica licencia para conducir y esperas como tantas otras veces a que el paco se acerque a tu ventana abierta.

-buenos días doctor.- te extiende la mano y toma tu licencia.- cómo ha estado su dia, usted no toca en una banda. Creo que lo he visto antes, usted debe ser conocido, no.

-Yo no toco en ninguna banda… que paso oficial.

- Pues usted  ha cometido una infracción Doctor, voy a tener que darle una multa.- te enseña su libreta y saca un lapicero azul  que bate en el aire.- pues van a ser ochenta bolivianos. Y tiene que pagar en tres días en un banco Prodem o si no cunado lo vuelvan a parar se lo llevan a pagar a tránsito

- en cualquier banco Prodem.- preguntas aliviado de que la multa no sea tan alta.

- Si, voy a empezar a escribir su multa.- garabatea con fuerza la parte posterior de su libreta con el lapicero.- parece que alguien no quiere que te multe.

Abres los ojos grandes buscas en tu guantera por un bolígrafo que no encuentras y miras al paco.

-Seria genial.

-Bueno doctor hoy es su dia de suerte, aporte para el tanque de gasolina de la moto y listo.

Empiezas a buscar dinero desesperadamente, en tu billetera, en la guantera, en el compartimiento para las colillas de cigarro. Sientes el tiempo pesado y la mirada del paco sobre tu coto. - no tengo más dinero que estos dos bolivianos acabo de cargar gasolina y me he quedado sin más dinero…

-ya ya, para la próxima.- el paco se aleja, su tono de vos dejo de ser cordial.


Sacas la cabeza por la ventana y le gritas “gracias” al paco mientras te  alejas. Sonríes para tus adentros y te sientes muy agradecido con el paco por evitar que te pusieran tu primera multa. Piensas que la próxima vez que te detengan aportaras más de la cuenta para agradecer el favor que te hizo esta vez el paco. Se te borra la sonrisa de tu rostro, ese pensamiento es el de alguien corrupto.  Ya no te sientes mejor que los demás. Detienes el auto y miras tu licencia de conducir mirar tu sonrisa en la foto y no es de felicidad sino de ansiedad.

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