Tú eres un boliviano estándar o eso es lo que crees mientras creces. Te
crees representativo de la mayoría. Compartes sueños y ambiciones con mucho de tus compatriotas,
cosas como querer ser presidente de la república o poder beber todo lo que hay
en la mesa y seguir en pie mientras tus amigos y parientes bailan como trompos.
Y resulta que un dia te das cuenta que
ser presidente de la republica que ya no es república o ser el más tako
de todos los bolivianos no es lo que quieres. Ambos te implicarían mucho
trabajo y dolores de cabezas, sin mencionar que te pueden matar. Entonces es
cuando con los pies en la tierra y tu trago favorito bajo el brazo, decides
mandar al diablo la política y sentarte a resolver los problemas discutiendo en
un bar. Con un vaso siempre en la mano y tu discurso bien claro esperando a que
un desprevenido se siente a conversar. los abortos, drogadictos,
huérfanos, asesinos , violadores, el
precio del pan, el cambio del dólar, la línea de cebra, las malditas
motocicletas , los micreros corredores F1, la basura, el comercio informal, el
alcantarillado, la conexión de gas, el mediterreanismo , la corrupción, la
educación, nuestra nación tú, tienes la soluciona a todo esto y más, solo te
hace falta alguien que te escuche y sepa que tú sabes mejor que nadie como solucionar los problemas de tu país.
Y así pasan tus días, sabiéndote mejor que los demás. Conduciendo tu auto
por las calles de tu cuidad, orgulloso de nunca haber sido multado. Sonriendo
como en la foto de tu licencia para conducir. Licencia que compraste. Pagaste
una cantidad un tanto indecente para la mayoría de los bolivianos que deben
vivir con el salario mínimo pero aun así solo es el doble de lo que te hubiera
costado conseguirla por medios normales. Un amigo de la colegio te hizo el
contacto con un “Paquito” del tránsito que
en sus ratos libres, que son la mayoría del tiempo, se dedica a tramitar
ágilmente los documentos que son necesarios para que cualquiera como tu pueda
ir al SEGIP y conseguir su licencia para conducir en no más de tres horas.
Abonaste un monto al principio, tu amigo de intermediario sacó una tajada. Te
equivocaste en tu tipo de sangre y debiste llamar a tu madre para que te
hiciera recuerdo. El trámite se atraso una semana. Abonaste la otra mitad y
recogiste tus papeles, antecedentes penales de tránsito, examen médico y lo más
importante tu examen de conducir aprobado con la nota mínima. Ni siquiera
sabias conducir pero tu papi te daría el auto para practicar.
A medida que pasaban los días te volvías más diestro con tu auto, y pasaste
de un conductor mediocre a uno decente. Adelantas a los micros y camiones. Cruzas
las calles con autoridad. Nunca cometes infracciones. Respetas el semáforo en
rojo, solo en rojo. Y de esa manera nunca te multaron. Los pacos te paran y en
un intercambio incomodo de palabras les demuestras que todo en orden y te vas
tranquilo.
Y así como si nada un dia das una vuelta a la izquierda, ves que hay un
semáforo para doblar en ese sentido. Tu tranquilo, avanzas 100 metros y los
pacos que te detienen. Sacas tu 100% autentica licencia para conducir y esperas
como tantas otras veces a que el paco se acerque a tu ventana abierta.
-buenos días doctor.- te extiende la mano y toma tu licencia.- cómo ha
estado su dia, usted no toca en una banda. Creo que lo he visto antes, usted
debe ser conocido, no.
-Yo no toco en ninguna banda… que paso oficial.
- Pues usted ha cometido una
infracción Doctor, voy a tener que darle una multa.- te enseña su libreta y
saca un lapicero azul que bate en el
aire.- pues van a ser ochenta bolivianos. Y tiene que pagar en tres días en un
banco Prodem o si no cunado lo vuelvan a parar se lo llevan a pagar a tránsito
- en cualquier banco Prodem.- preguntas aliviado de que la multa no sea tan
alta.
- Si, voy a empezar a escribir su multa.- garabatea con fuerza la parte
posterior de su libreta con el lapicero.- parece que alguien no quiere que te
multe.
Abres los ojos grandes buscas en tu guantera por un bolígrafo que no
encuentras y miras al paco.
-Seria genial.
-Bueno doctor hoy es su dia de suerte, aporte para el tanque de gasolina de
la moto y listo.
Empiezas a buscar dinero desesperadamente, en tu billetera, en la guantera,
en el compartimiento para las colillas de cigarro. Sientes el tiempo pesado y
la mirada del paco sobre tu coto. - no tengo más dinero que estos dos
bolivianos acabo de cargar gasolina y me he quedado sin más dinero…
-ya ya, para la próxima.- el paco se aleja, su tono de vos dejo de ser
cordial.
Sacas la cabeza por la ventana y le gritas “gracias” al paco mientras
te alejas. Sonríes para tus adentros y
te sientes muy agradecido con el paco por evitar que te pusieran tu primera
multa. Piensas que la próxima vez que te detengan aportaras más de la cuenta
para agradecer el favor que te hizo esta vez el paco. Se te borra la sonrisa de
tu rostro, ese pensamiento es el de alguien corrupto. Ya no te sientes mejor que los demás.
Detienes el auto y miras tu licencia de conducir mirar tu sonrisa en la foto y
no es de felicidad sino de ansiedad.
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