miércoles, 10 de diciembre de 2014

Experiencia Callejera.

El día sábado 8 de noviembre del 2014 se encontraba un pequeño gatito callejero afuera de un restaurante cerca de mi casa. El pequeño gatito era de raza siamés color blanco con las patitas y orejas color plomo. Este gatito estaba muy desnutrido, casi muerto y para rematar su situación el gatito se encontraba justo en medio de un fuerte corriente de viento y peor aún se encontraba mojado.
Rápidamente nos dirigimos a mi casa a sacar un poco de alimento y leche para el gatito cuando regresamos el pequeño seguía ahí y mi hermana se acerco a invitarle un poco de leche pero el gatito no quería ni probar entonces mi hermana mojo uno de sus dedos con leche y se acerco a su pequeña boquita a hacerle probar y en eso el gatito asustado le mordió el dedo de mi hermana entonces ella intento sacar su dedo de la boca del gatito pero sus dientes quedaron engarzados en el dedo y mientras el pequeño gato intentaba jalar mas se hacía profunda la herida no pasaron ni 20 segundo y mi hermana logro con su otra mano abrir la boca del gatito y sacar su dedo.
Al ver que estaba sangrando nos acercamos a una peluquería que se encontraba al lado del restaurante donde habíamos encontrado al gatito, y la dueña nos hizo pasar al baño para que pudiera lavarse el dedo. Pero la señora de la peluquería nos dijo que le echemos alcohol para desinfectar la herida. La señora muy mable nos trato de tranquilizar diciéndonos que dios no iba querer que el gatito tenga rabia y que no nos preocupemos que por hacerlo bien dios nos iba a premiar.
Tuvimos que dejar al pequeño gato porque nuestra mamá nos estaba esperando para almorzar y cuando llegamos a casa mama nos pregunto qué había sucedido entonces le contamos todo lo que paso y ella se asusto porque como era gato callejero no sabíamos si tenía rabia pero no le dimos mucha importancia y así acabo el día sábado. Al día siguiente el dedo de mi hermana amaneció hinchado y le dolía mucho. Mi padre nos trato y la llevamos a la clínica de urgencia cuando llegamos el doctor les dio la tratada del siglo a mis padres diciéndoles que eran unos inconscientes que como habían esperado un día para traerla y que había que hacerle poner una inyección para la rabia de inmediato, aparte le dijo que tenían que ir a buscar el gatito para descartar que sea rabia así que mi padre tuvo que ir a recoger el gato e irse a la clínica para que le hagan un examen al gatito.

Al día siguiente lunes se fueron a recoger los resultados de la prueba de rabia y gracias a Dios dieron negativo y se descarto la posibilidad de que mi hermana tenga rabia. Pero mis padres ahora no nos dejan tocar ni un animal callejero.

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