Hoy en día el machismo y el abuso
a la mujer es combatido por muchas organizaciones y las mujeres son protegidas
por la ley, se habla de igualdad, sin embargo la mentalidad de las personas de
nuestra sociedad parecen estar en proceso de cambio, un paso atrás de las leyes
y nuevos ideales. Así como las madres
fomentan el machismo, las mujeres pueden llegar a fomentar la desigualdad de
género pero también pueden ejercer cualquier trabajo que se propongan y ser
útiles a la sociedad.
Tuve la oportunidad de conocer a
una mujer ejerciendo un trabajo que incluso a los hombres les resulta
peligroso, Rodofreda Honor es una señora de cincuenta años, madre de seis adultos
(cada uno ya con familia) que trabaja de guardia de seguridad desde de las seis
de la mañana hasta las seis de la tarde en la calle dos de la urbanización San
Aurelio. Rodofreda expresó su comodidad
con el trabajo y con su posición respondiendo las siguientes preguntas:
o ¿Usted
ejerce el trabajo de guardia de seguridad como algo fijo o temporal?
Si, es un trabajo fijo, todo el
mes y vamos rotando
o ¿Siente
miedo al tener este tipo de trabajo considerado como peligroso?
No, tranquila trabajo, hasta de
noche hago guardia, cuando no hay guardias digamos yo los reemplazo.
o ¿Su
familia no le dice algo al respecto?
Con mi hijo trabajo, yo me siento
más segura porque es como un trabajo familiar.
o ¿Qué
piensa sobre el hecho de que en su trabajo haya más hombres que mujeres?
Porque siempre los hombres tienen
que ser guardias, también las mujeres como somos podemos ser albañil o pueden
ser chofer o pueden ser guardia también, nosotras podemos desarrollar ese
trabajo también, uno no va a hacer siempre labores de casa… o trabajo de casa…
o ¿En
qué agencia de seguridad trabaja?
La agencia se llama S.E.G.U.E.S.
o ¿Ha
recibido algún tipo de instrucción antes de empezar a trabajar?
Si, osea si algo pasa nosotros
tenemos que dar señal de alarma y nuestros compañeros vienen a ayudarnos
o ¿Cuál
era su anterior trabajo?
Yo era comerciante, llevaba
mercadería de aquí de los pozos a Corumbá a la frontera, uno lo compra caro de
aquí en plata boliviana y lleva, pasa y se vende más barato, no sale pues.
Esta mujer, a pesar de vivir sola
y tener un trabajo de este tipo, se siente orgullosa y segura, ya que el
trabajo que ejerce la apega a uno de sus hijos menores. Pasa su día en el
trabajo y a partir de las seis de la tarde vuelve a su casa y se ocupa de lavar
su ropa o recibe visitas de algunos de sus hijos y nietos.
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