Los estudiantes del colegio
Cristo Rey obtuvieron, una vez más, primeros lugares en las pruebas para
distintas becas universitarias.
Ciertamente parece una tradición para esta
institución el destacar en concursos, olimpiadas científicas y exámenes para
becas. Quizás más de uno piense en un estudiante en abstracto de este colegio y
lo relacione con conceptos similares a la excelencia. Sin embargo aquellos que
mantienen el nombre del colegio figurando en las listas es una minoría
intensamente preparada. Así lo cuentan dos bachilleres que fueron parte de este
proceso de preparación.
En un aula de aproximadamente
siete metros de largo por cuatro de ancho, paredes amarillas y pizarra verde en
la cual los ejercicios de matemáticas a tiza eran lo habitual, 21 jóvenes de
último año pasaban la mayor parte de su tiempo, en un proceso de preparación
especial para ganar las becas.
El aire acondicionado
enfriaba la sala y les proporcionaba comodidad al estudiar. “Habían
bastantes asientos, sin embargo siempre eran al mismo tiempo muy cabales”,
cuenta José David Maturana (17), quien fue uno de estos veintiún alumnos que
renunciaron al ocio por alcanzar una meta.
Alto, con alrededor de metro
ochenta, delgado y de cabello claro, con
lentes que, sumado a su expresión tranquila le dan la apariencia de estudiante
dedicado, David Maturana resume este
tiempo de preparación en una palabra: cansador.
Y no es exagerar.
Siendo al inicio unos sesenta
los estudiantes de la promoción que decidieron
prepararse intensivamente en pos de una
beca, el profesor encargado de este grupo, Victor Hugo Rodríguez, a punta de
prácticos y evaluaciones periódicas, luego de dos meses, los redujo a veintiuno. De los cuales sólo doce fueron escogidos para
presentarse al examen de la beca UPSA-Cainco.
El joven Sebastián Romero
Barahona (18 años de edad, poco más de metro setenta de alto, cabello oscuro, de
cuerpo delgado y en forma, y cierta mirada de niño aún en su rostro) describe
cómo sus días cambiaron al no pasar más clases con su curso original, tener que
despedirse de las salidas con sus amigos y contar con veinte chicos más que se
volvieron sus compañeros habituales.
“Mi horario era ir al colegio en la mañana a
prepararme hasta que todo acabe al mediodía, luego irme a mi casa a almorzar o
almorzar con algunos compañeros en algún lugar para volver al colegio
nuevamente, a seguir practicando toda la tarde. Al llegar a mi casa debía hacer
lo que podía de los prácticos pendientes que nos daban, y dormir para recuperar
fuerzas para hacer lo mismo al día siguiente”, explica Barahona, evidenciando la dedicación que este periodo supuso
para él y sus compañeros.
Y es que para él este proceso
se resume en dos palabras: dedicación total.
Ambos jóvenes coinciden en
que aquel sacrificio valió la pena, y consideran que es esta preparación especial, sumada al esfuerzo e
interés personal, lo que hace que los alumnos del Cristo Rey obtengan primeros
lugares en competencias regularmente. “Pudimos
aprender lo que es esforzarse de verdad por una meta fija, y el conocimiento y
momentos que hemos pasado son muy valiosos, y no se nos puede ir fácilmente; sinceramente no lamento nada”, es lo que
expresó Sebastián.
La opinión de ambos muchachos
puede estar bastante cerca de la verdad, ya que otro aspecto en el cual
coincidieron fue en que esta preparación que el Cristo Rey proporciona a sus estudiantes
es una diferencia respecto a otros colegios. Ambos afirman saber que en otros
colegios también preparan a sus alumnos, pero Maturana opinó que “no es tan
exigente”, mientras que Romero comentó “he
estado conversando con amigos de otros colegios y se han sorprendido al
contarles sobre nuestra preparación, eso me hace pensar que tal vez la de ellos
no fue tan intensa como la de nosotros.”
Ambos chicos se presentaron
en los exámenes de las becas CRE y UPSA-Cainco, obteniendo resultados
favorables. El próximo año, David Maturana empezará sus estudios universitarios
en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, en la carrera de Ingeniería
Electromecánica. Por su parte, Sebastián Romero aprovechará la beca completa
que ganó en los exámenes de la CRE para estudiar Ingeniería Civil en la UPSA.
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