miércoles, 10 de diciembre de 2014

Preparación intensiva del Cristo Rey marca la diferencia


Los estudiantes del colegio Cristo Rey obtuvieron, una vez más, primeros lugares en las pruebas para distintas becas universitarias.

Ciertamente parece una tradición para esta institución el destacar en concursos, olimpiadas científicas y exámenes para becas. Quizás más de uno piense en un estudiante en abstracto de este colegio y lo relacione con conceptos similares a la excelencia. Sin embargo aquellos que mantienen el nombre del colegio figurando en las listas es una minoría intensamente preparada. Así lo cuentan dos bachilleres que fueron parte de este proceso de preparación.

En un aula de aproximadamente siete metros de largo por cuatro de ancho, paredes amarillas y pizarra verde en la cual los ejercicios de matemáticas a tiza eran lo habitual, 21 jóvenes de último año pasaban la mayor parte de su tiempo, en un proceso de preparación especial para ganar las becas.

El aire acondicionado enfriaba la sala y les proporcionaba comodidad al estudiar.  “Habían bastantes asientos, sin embargo siempre eran al mismo tiempo muy cabales”, cuenta José David Maturana (17), quien fue uno de estos veintiún alumnos que renunciaron al ocio por alcanzar una meta.

Alto, con alrededor de metro ochenta, delgado y  de cabello claro, con lentes que, sumado a su expresión tranquila le dan la apariencia de estudiante dedicado, David Maturana  resume este tiempo de preparación en una palabra: cansador.

Y no es exagerar.

Siendo al inicio unos sesenta los estudiantes  de la promoción que decidieron  prepararse intensivamente en pos de una beca, el profesor encargado de este grupo, Victor Hugo Rodríguez, a punta de prácticos y evaluaciones periódicas, luego de dos meses,  los redujo a veintiuno.  De los cuales sólo doce fueron escogidos para presentarse al examen de la beca UPSA-Cainco.

El joven Sebastián Romero Barahona (18 años de edad, poco más de metro setenta de alto, cabello oscuro, de cuerpo delgado y en forma, y cierta mirada de niño aún en su rostro) describe cómo sus días cambiaron al no pasar más clases con su curso original, tener que despedirse de las salidas con sus amigos y contar con veinte chicos más que se volvieron sus compañeros habituales.

“Mi horario era ir al colegio en la mañana a prepararme hasta que todo acabe al mediodía, luego irme a mi casa a almorzar o almorzar con algunos compañeros en algún lugar para volver al colegio nuevamente, a seguir practicando toda la tarde. Al llegar a mi casa debía hacer lo que podía de los prácticos pendientes que nos daban, y dormir para recuperar fuerzas para hacer lo mismo al día siguiente”, explica Barahona, evidenciando la dedicación que este periodo supuso para él y sus compañeros.

Y es que para él este proceso se resume en dos palabras: dedicación total.

Ambos jóvenes coinciden en que aquel sacrificio valió la pena, y consideran que es esta  preparación especial, sumada al esfuerzo e interés personal, lo que hace que los alumnos del Cristo Rey obtengan primeros lugares en competencias regularmente. “Pudimos aprender lo que es esforzarse de verdad por una meta fija, y el conocimiento y momentos que hemos pasado son muy valiosos, y no se nos puede ir fácilmente;  sinceramente no lamento nada”, es lo que expresó Sebastián.

La opinión de ambos muchachos puede estar bastante cerca de la verdad, ya que otro aspecto en el cual coincidieron fue en que esta preparación que el Cristo Rey proporciona a sus estudiantes es una diferencia respecto a otros colegios. Ambos afirman saber que en otros colegios también preparan a sus alumnos, pero Maturana opinó que “no es tan exigente”, mientras que Romero comentó “he estado conversando con amigos de otros colegios y se han sorprendido al contarles sobre nuestra preparación, eso me hace pensar que tal vez la de ellos no fue tan intensa como la de nosotros.”

Ambos chicos se presentaron en los exámenes de las becas CRE y UPSA-Cainco, obteniendo resultados favorables. El próximo año, David Maturana empezará sus estudios universitarios en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, en la carrera de Ingeniería Electromecánica. Por su parte, Sebastián Romero aprovechará la beca completa que ganó en los exámenes de la CRE para estudiar Ingeniería Civil en la UPSA.

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